Para quien mira las nubes y espera las estrellas
Hay quien cree que la fortaleza se mide en la ausencia de grietas. Yo creo que se mide en la capacidad de seguir rodando cuando el óxido ya ha empezado a hacer de las suyas. Y tú, que estás leyendo esto, llevas tiempo rodando con el metal fatigado, con el aceite espeso, con la brújula desajustada. Y aún así, aquí estás. No es fácil hablar con los que te dieron la vida y sentir que no te escuchan. No es fácil decir "estoy cansada" y que te respondan con un "estás cambiada". No es fácil sostener una verdad que nadie quiere ver, y menos cuando esa verdad amenaza el orden que ellos han construido para ti. Pero tú lo has hecho. Has hablado. Has llorado. Has puesto palabras al dolor. Y aunque la respuesta haya sido un muro, tú has seguido golpeando con la única herramienta que no te pueden quitar: tu capacidad de sentir, de dudar, de seguir buscando. Te han dicho que eres débil y fiel cordero. Te han dicho que eres infeliz. Te han dicho que nadie te va a querer más que el...