Creyendo en cambios
No soy uno menos: por qué sigo creyendo en el cambio Escribo sobre política con cierta frecuencia. Y, como a muchos, a veces me da la sensación de que mis palabras caen en un saco roto. Pero hoy he decidido que estas no se queden en el cajón. Porque hay algo que me inquieta. Hay una política social que promete mucho y cumple poco. Que se anuncia con grandes titulares, pero que en el día a día se desdibuja, se retrasa o directamente nunca llega a quienes debería llegar. Y cuando lo hace, a veces parece responder más a intereses particulares que al bien común. ¿Quién diseña realmente estas políticas? En teoría, los mejores. En la práctica, cada vez más ciudadanos sentimos que quienes deciden viven en una burbuja. No es que dudemos de su preparación, es que dudamos de que nos conozcan. Y esa duda, alimentada por años de promesas incumplidas, se convierte en desconfianza. No podemos construir una democracia sólida ignorando a su gente. La sabiduría no está solo en los despachos; también es...