El mundo se oxida.
El mundo se oxida. ¡Yo elijo no hacerlo ! . Hoy me he levantado raro. No es cansancio de madrugar ni es gripe. Es esa deriva amarga que te entra cuando relees lo que escribiste hace meses y constatas que el mundo no solo no ha mejorado, sino que se ha vuelto un experto en empeorarlo todo. Más mentiras. Más ruido. Menos empatía. Un ansia miserable por juzgarlo todo al segundo y cero ganas de parar a escuchar. Parece que la sociedad entera ha decidido funcionar con aceite usado y lleno de viruta, y los que nos empeñamos en limpiar la admisión, calar bien el encendido y cuidar el motor somos los raros. Los sospechosos. Los que estorbamos. Y duele, claro que duele. Uno no es de hierro fundido. A veces, como a Hulk, la rabia se te acumula en los nudillos y sientes que llevas dentro una fuerza desbocada que el mundo te empuja a usar para romperlo todo, en lugar de para construir algo que valga la pena. Pero hoy me he acordado de algo que dejé escrito en su día y que me mantengo en s...