Ceniza, chispa y gratitud ❤️
Hoy hemos incinerado a mi padre. Suena frío decirlo así, pero no lo fue. Fue un acto de entrega, como cuando dejas ir una pieza que ya ha cumplido su ciclo y sabes que no hay reparación posible, solo despedida con honores. Y en ese momento, entre el humo y el silencio, no pude evitar pensar en mi madre. Ella también fue una guerrera, también se fue joven, también luchó contra el cáncer con una dignidad que no he vuelto a ver. Y aunque yo no creo en dios, me gusta pensar que, desde algún lugar, ella lo sintió. Que estuvo ahí, de algún modo, acompañando a su compañero de viaje en este último tramo. Dos motores que se encuentran después de tanto tiempo. Pero no he estado solo en este proceso. Y quiero que quede escrito, porque esto no se olvida: cientos de personas se acercaron al velorio. Llamaron. Escribieron. Colgaron sus respetos en las redes. Y no fueron palabras vacías, fueron el aceite que engrasa los engranajes del duelo, el calor que ayuda a que un motor frío vuelva a girar. Mi f...