El aceite que no cambiamos
Hay una frase que me ronda la cabeza desde hace días. La dijo un amigo, pero podría haberla dicho yo mismo en voz baja, mientras limpio las herramientas al final de la jornada: "Quizá nunca sea capaz de cambiar. Porque poner un mal aceite o no cambiar el filtro es defraudar un motor. Y así me pasa en la vida." Duele reconocerlo, pero es la pura verdad. En el taller lo veo cada día. Llega una moto con el aceite negro, espeso, lleno de virutas metálicas. El dueño la ha llevado al límite, pero nunca le ha hecho el mantenimiento. No ha sido por maldad, sino por dejadez, por prisa, por no parar a mirar lo que de verdad importaba. Y luego, cuando el motor gripa, nos llevamos las manos a la cabeza. Pero el daño ya estaba hecho. La fricción, esa enemiga silenciosa, había ido desgastando las paredes del cilindro poco a poco. Con las personas pasa exactamente igual. Vivimos en un mundo que nos empuja a poner aceite de mala calidad en nuestras relaciones, ...