El motor de la sociedad
El motor de la sociedad y el falso aire del odio Quizás el mayor peligro al que nos enfrentamos no sea que el mundo se acabe. Quizás sea algo mucho más silencioso: que un día nos acostumbremos a odiarnos, a mirar con desprecio al que piensa diferente, a desconfiar del vecino. En el taller, cuando una pieza no encaja, no la machaco con un martillo. La observo, mido su tolerancia y busco el punto de fricción. Porque la fricción mata el motor. Y ahí fuera, estamos llenando la máquina de fricción. Nos están acostumbrando a vivir enfrentados, como si el otro fuera una pieza defectuosa que hay que expulsar del motor. Y mientras nosotros nos peleamos por colores, ideas, fronteras o etiquetas, olvidamos lo más importante: que detrás de cada opinión hay una persona, detrás de cada familia hay preocupaciones y detrás de cada ser humano hay alguien que también quiere vivir en paz. No tenemos que pensar igual. No tenemos que votar igual. No tenemos que creer lo mismo. Pe...



