Del puente de los grises: Manifiesto a la duda
Del puente de los grises: Manifiesto a la duda Vivimos en la era de los altares ideológicos. Parece que el mundo nos exige, a golpe de algoritmo y griterío, que elijamos una trinchera, un color primario, una bandera inflexible. Si no gritas con el rebaño, te declaran ausente. Si te atreves a dudar, te llaman tibio. Pero hay rincones donde las certezas absolutas se agrietan. Espacios donde la complejidad humana no cabe en una etiqueta. Esta es una carta abierta para los que caminan a contracorriente. Para los que, a pesar de todo, eligen el matiz. No sé si tengo todas las respuestas, y sin embargo me rebelo. En este siglo de bandos y certezas prefabricadas, donde los hombres se matan por etiquetas y los dioses se disfrazan de ideologías, la única actitud decente es la del rebelde que duda. No el escéptico tibio que todo lo disuelve, ni el fanático que todo lo incendia, sino aquel que dice: «Me niego a que me reduzcan a un color primario». Como Sísifo empujando su roca, empuj...