La pieza que nos quieren vender ...

La pieza que nos quieren vender para "arreglar" el motor y que solo lo funde.

¿Estás harto? Yo también.
Harto de que nos mientan, harto de que nos roben, harto de que los políticos se llenen los bolsillos mientras nosotros llegamos a fin de mes con lo justo. Harto de que alguien venga de fuera a quitarnos lo que es nuestro, harto de que las cosas estén caras, harto de que nos pisen.

Te han contado que el problema son "ellos". Los de otro partido, los de otra raza, los de otro barrio, los extranjeros, los ricos, los pobres. Te han dado una explicación muy fácil y muy rápida para algo que es muy complicado. Y te has agarrado a ella, porque cuando tienes miedo y estás cansado, una respuesta fácil es como un analgésico.

Pero yo soy mecánico de motos, y sé cómo funcionan las mentiras de las piezas.

Cuando un motor falla, siempre te intentan vender una pieza de "segunda mano" que no sirve o un apaño rápido. Te dicen: "Mira, ese es el problema, tírale piedras, cierra la puerta, no hables con él". Esa pieza barata que te dan para odiar al vecino, al que piensa distinto o al que tiene otro color de piel, parece que al principio va bien. Te alivia el dolor, te sientes parte de un grupo.

Pero esa pieza que te están vendiendo es un bulo. Y un bulo es como echar gasolina pura en un motor de dos tiempos sin aceite. La fricción sube, el metal se calienta, y si no paras, el motor entero se gripá. Y cuando el motor se gripá, no se rompe solo la pieza que te dieron: te rompes tú, se rompen tus hijos, se rompe tu barrio, y se rompe el país entero.

Porque el "otro" no es tu enemigo. El "otro" es otra persona que también está harta. Que también quiere que llegue el sueldo a fin de mes, que también quiere que sus hijos estén a salvo, y que también está asustada. La sociedad no se arregla echando más leña al fuego. La sociedad se arregla en el taller: bajando la fricción, poniendo la mezcla en su punto y limpiando el falso aire.

Y no, no tienes que comulgar con el que piensa distinto. No tienes que votar lo mismo que él. No tienes que quererlo. Pero tienes que entender que si te conviertes en enemigo del que piensa diferente, alguien muy poderoso se está frotando las manos. Ellos quieren que nos odiemos para que no miremos hacia arriba y veamos quién nos está robando a todos por igual.

Al final del día, cuando se apagan las pantallas, todos volvemos a nuestras casas. Unos abrazan a sus hijos, otros cuidan de sus padres, otros salen a trabajar para sacar adelante a su familia. Todos queremos lo mismo: tranquilidad.

No te están pidiendo que cambies de bando. Te están pidiendo que no te dejes usar como un engranaje más. Que pienses con tu propia cabeza, que hables con tu vecino aunque no estés de acuerdo, y que te des cuenta de que el verdadero enemigo no es el que piensa distinto.

El verdadero enemigo es el que nos quiere convencer de que somos diferentes cuando somos exactamente la misma pieza del mismo motor que se está gripando.

Deja de mirar al de al lado. Mira al que te está vendiendo la gasolina sin aceite. Y no dejes que te conviertan en una ficha de un tablero que no te pertenece.

Amiss0709.S.C.s
Porque aún somos humanos...

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