Humo, sal y carretera


Se apaga despacio el eco de las olas y el salitre que un día nos quemó los labios. El sol, cada vez más bajo, va dibujando sobre el agua esa fina raya donde mueren los días tranquilos.
Queda atrás el calor denso que adormecía las horas, la calma suspendida que invitaba a no hacer nada. Se cierra por fin la estación de los nostálgicos y empieza, a ras de cielo, la hora de las madrugadas.

Pero no hay un solo lamento en el aire que avanza. Solo un giro seco de llave, un chasquido sordo en la penumbra. Y, de pronto, responde el metal con su vieja alianza: ese rugido de dos tiempos que rompe de golpe cualquier ahogo.
Huele a aceite denso, a gasolina limpia y a viento nuevo; huele a kilómetros vivos, de esos que todavía no están trazados en ningún mapa. El verano se fue, sí, pero yo no me quedo a guardar ausencias. La vida es una ruta que se destapa justo hoy.
Que se queden otros acumulando recuerdos en las estanterías. Yo elijo el asfalto que vibra, la curva incierta y el viaje. Arranca el motor, no hay un solo segundo que perder, y me sobran las ganas para cargar este equipaje.


Amiss0709.S.C.S
El matiz sigue y la carretera espera 💫 



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