Un Dardo al Cielo (Homenaje a Gema, el Ave Fénix)

Un Dardo al Cielo (Homenaje a Gema, el Ave Fénix)
 
Hace unos días encontré una entrada antigua en este blog, de enero de 2014. Repartía premios Dardos entre blogs que me inspiraban. Entre todos ellos, había uno muy especial: el de Gema, del blog "Ave Fénix... Hagamos posible lo imposible"

 http://gema-avefnix.blogspot.com.es/ 
 
Gema me había mandado un Dardo, y yo se lo devolvía con cariño. En aquel entonces, ella era un ejemplo de superación. Diagnosticada de esclerodermia sistémica difusa, una enfermedad rara y autoinmune, seguía escribiendo, sonriendo y animando a los demás. Su blog era un recordatorio de que siempre se puede renacer de las cenizas.
 
Hoy, doce años después, he vuelto a leer esa entrada. Y me he enterado de que Gema ya no está. Su marido, Carlos, despidió su motor en 2017 con unas palabras que me rompieron el alma: "Hay cosas que se nos escapan a nuestro control, pero debemos quedarnos con lo bueno, con su sonrisa y sus buenas palabras... vuela libre al infinito, Ave Fénix".
 
Carlos, un hombre que se define como poco amigo de las letras, tuvo la valentía de coger el teclado en el momento más oscuro para informar a toda la blogosfera. No lo hizo por él, lo hizo por ella. Para que su luz no se apagara en silencio, para que todos los que la queríamos supiéramos que su motor había dejado de girar. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento, Carlos. Gracias por haber cuidado su motor hasta el final y por haber tenido la fuerza de compartir su despedida con todos nosotros.
 
En el taller de la vida, a veces los motores se apagan. No porque se hayan oxidado, sino porque han luchado tanto que ya no les quedan fuerzas. Gema luchó. Vaya si luchó. Y su lucha no fue en vano, porque dejó un eco que resuena en todos los que la leímos.
 
Hoy, en lugar de una entrada alegre sobre premios, quiero hacer un homenaje. Quiero mandarle un último Dardo a Gema, allá donde esté. Un Dardo hecho de silencio, de respeto y de gratitud.
 
Y quiero recordar a todos los que se han ido. A los que fueron parte de esta manada bloguera y ya no están. A los que dejaron su chispa en nuestras vidas y ahora son parte de nuestra memoria.
 
Porque el taller de la vida no cierra nunca. Y los motores que se apagan no se olvidan. Se mantienen en nuestra conciencia. Se mantienen en la palabra. Se mantienen en el eco de lo que hicieron.
 
Gema decía: "Hagamos posible lo imposible". Y lo hizo. Nos enseñó que la vida, incluso cuando duele, merece ser vivida. Y que el amor, aunque se apague el motor, sigue girando.
 
Allá donde estés, Gema, gracias. Tu Ave Fénix no ha dejado de volar. Y mientras este blog siga abierto, tu eco seguirá sonando en cada palabra.

 
— Sergio Casanova Segura (Amiss0709)
El taller de la vida siempre está abierto.

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